Las anécdotas no parecen ser un género literario pero son sin duda interesantes cuando se relacionan con el escribir en general. Personalmente me gustan porque pueden encapsular momentos que son a veces extraordinarios para aquellos reflejados en la anécdota.
En 1965 cuando cursábamos lo que se llamaba cuarto año de humanidades, tuvimos que escribir una asignación en el estilo de un escritor español llamado Azorin que era el predilecto de nuestro profesor de lo que en ese entonces se llamaba “Castellano”. Recuerdo que escribí sobre un río y en ese momento pensé que era algo muy bueno hasta que por casualidad tuve la oportunidad de leer lo que un compañero de clase había escrito. Quedé mudo internamente porque sus intensas descripciones de una mañana primaveral en donde todo estaba congelado eran tan potentes y tan bien escritas que en ese momento supe que así yo quería escribir. No tuve duda alguna y me embarqué secretamente en la producción de lo que entonces se iba a constituir un libro e iba a ser escrito en el estilo en que mi compañero lo había hecho.
Ese compañero era Rafael Edwards y el libro nunca pasó del capítulo tres porque en una noche de lluvia, el cuaderno se empapó completamente y todo lo escrito usando una Parker 21 y tinta quedó reducido a un papel azulado y todas las palabras y descripciones desaparecieron. No estoy seguro si le comenté a Rafael esta anécdota pero al menos para mí fue el comienzo de un fuerte deseo de escribir y la inspiración vino de esa lectura.
Estos cuentos en este nuevo libro están escritos en un estilo muy especial que combina lo reflexivo con lo descriptivo, la acción con los sentimientos y resultan en una lectura amena y sorprendentemente profunda. Lo lúdico y lo importante están siempre presentes en estos escritos y son verdaderos representantes de una forma de ver el mundo reflejada no solo en estas historias sino también en toda la producción artística de Rafael que incluye ensayos, fotografía, pintura, dibujos, ilustraciones, poesía y escultura.
No quiero alargarme más de lo que he hecho hasta ahora en este prólogo y solo quiero agradecer a Rafa la oportunidad de poder decir todo esto acerca de su obra, de su vida y de la forma en que él se relaciona con el mundo inspirando a otros. Rafa es un ser muy querido por todos y todas. Sus producciones son el reflejo de su vida en busca de unidad interna.
Fernando Aranguiz
Portland, Oregon - Noviembre 23, 2024